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La Radiestesia es una actividad que afirma que se pueden percibir estímulos eléctricos o radiaciones de cuerpos emisores mediante la utilización de artefactos sencillos como varillas o el péndulo.

El nombre de radiestesia está formado por la palabra latina radio que significa radiación y por el vocablo griego aisthesis en su acepción de percepción o sensibilidad. Esta es una disciplina muy amplia que tiene numerosas aplicaciones: encontrar agua u objetos perdidos, diagnosticar enfermedades, encontrar minerales, etc… pero  también es muy extendido su uso para la predicción del futuro y adivinación dentro de las mancias o técnicas de videncia.

La radiestesia también es conocida como rabdomancia que deriva de Rabdos o varilla y Mancia o  adivinación. En un principio, la gente dedicada a esta práctica recibió el nombre de Zahorí y se ayudaban para captar las emanaciones energéticas de una vara de árbol en forma de “Y”; ésta se cortaba estando todavía verde y generalmente provenía de una rama de avellano o abedul.

Tomando las dos puntas de la horqueta y llevándola en posición paralela al suelo y perpendicular al cuerpo, el Zahorí trataba de buscar vibraciones o radiaciones que le llegaran del entorno y cuando ésta se curvaba hacia abajo, le indicaba el lugar que se trataba de localizar. Tradicionalmente buscaban depósitos subterráneos de agua.

Hoy en día la radiestesia se vale del uso del péndulo como herramienta de captación energética. El péndulo es un peso suspendido de una cuerda que se sujeta entre los dedos pulgar e índice. Los movimientos que surgen del péndulo son interpretados como respuestas negativas o positivas. Las formas y tamaños pueden variar, siendo principalmente cilíndricos, cónicos, esféricos, macizos o huecos.

El vidente que practica la radiestesia con péndulo ha de conservar un estado anímico tranquilo y relajado para poder buscar esas energías que le ayudaran a interpretar las oscilaciones correctamente. Primero ha de encontrar la sintonía con el péndulo o lo que se denomina “acuerdo mental” y formulará una serie de preguntas para tomar referencia y encontrar dicha sincronía.  Así podrá saber cómo interpretar las respuestas de carácter positivo, negativo o las que encierren duda. El vidente estará listo de formular las cuestiones que queramos predecir.

Por ello, es importante saber cómo hacer las preguntas para obtener un correcto resultado de esta mancia. Las cuestiones han de plantearse con la mayor claridad posible, simple, breve y directamente. Se debe evitar el uso del condicional (podría, sería, habría…), o “¿esta decisión me sea útil?”, si no “¿esta decisión me sirve?”. No preguntar dando opciones: “¿Mañana  será nublado o soleado?”. Siempre preguntar usando el positivo, por ejemplo: ¿Es correcta esta decisión?” y no: “¿Esta decisión no es errónea?”. No hacer preguntas cuya respuesta es notoria, se pueden hacer excepciones sólo para practicar o al principio de cualquier sesión, o para  verificar en su momento el grado de disponibilidad. No se deben hacer preguntas sólo por satisfacer la curiosidad, ha de existir un sincero interés. Tampoco se harán predicciones certeras cuando se trate de hacer daño de voluntariamente con nuestras cuestiones. Las preguntas con “¿por qué?”  deben formularse para que la respuesta sea “sí”  o  no”.

En definitiva, la radiestesia, rabdomancia o videncia con el uso del péndulo es un práctica adivinatoria que se lleva usando desde tiempos muy primitivos para diferentes usos y que hoy  en día sigue estando muy de moda entre los videntes más prestigiosos.

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